El hombre mediocre
2010
El hombre mediocre que se aventura
tiene apetitos urgentes de éxitos,
no sospecha que existe otra cosa
por ejemplo la gloria ambicionada,
el primero se mendiga el segundo se conquista.
El peor de todos los mediocres es el que maldice elogiando
es una forma baja de pensar en practicar el mal.
Pretenden cubrir su infamia con la espiritualidad
pero su sonrisa no es más que una mueca
no quiere decir ironía,
la ironía sagaz y justa es la perfección del genio
eso este lo ignora le es mas fácil ridiculizar una sublime acción
que imitarla y le falta lo sano que todo lo perdona
en fuerza de comprender esa inteligencia cristalina
que permite descifrar la verdad
en el vaivén de la experiencia
diríase que empaña la reputación ajena
para disminuir el contraste con la suya.
En cambio el hombre de méritos
se adelanta al tiempo y tiene una idea fija en sus
pupilas, se impone dominando a plena luz,
con la cara descubierta, sin humillarse.
La gloria es difícil pero digna.
El hombre de meritos sólo confía en si mismo, lucha, salva obstáculos, se busca, es su propio camino. Tal vez por eso se encuentran con anomalías morales en cambio el mediocre solo tiene “rutinas en el cerebro y prejuicios en el corazón”.







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